miércoles, 1 de julio de 2015

Conociendo Rivera (Uruguay) y Santana Do Livramento (Brasil)


Luego de visitar el pequeño poblado de Minas de Corrales, seguimos nuestro viaje hacia nuestro último destino de este segundo gran viaje por Uruguay: Rivera. La última ciudad uruguaya de la Ruta Nacional 5. Lo habíamos planeado hacía mucho tiempo atrás, habíamos buscado algunas fotos en Internet y la imagen que más se repetía era la de dos banderas flameantes, una uruguaya y otra brasileña, sobre la Plaza Internacional, el lugar exacto donde se pasa de Uruguay a Brasil, con sólo cruzar una calle. De un lado, Rivera; y del otro, Santana Do Livramento.

Un poco de información sobre Rivera:


Rivera es la ciudad uruguaya, capital del departamento de igual nombre, ubicada sobre la intersección de las rutas nacionales 5 y 27. Se encuentra a 500 km de Montevideo.

La ciudad se encuentra sobre sobre el límite con Brasil, conurbada con la ciudad brasileña de Santana do Livramento. Son unidas por una línea divisoria terrestre e imaginaria que se extiende por calles y avenidas, orientada por estructuras demarcatorias llamadas “marcos”. El principal símbolo de la integración de las dos ciudades es la Plaza Internacional. El conjunto de ambas ciudades es conocido como “Frontera de la Paz”.



La mayoría de las personas que visitan Rivera lo hacen con un propósito meramente comercial, por los freeshops y la posibilidad de conseguir diversos productos a muy buenos precios. Varios hoteles se promocionan de hecho por la cercanía a la zona comercial y por la posibilidad de guardar las mercaderías compradas allí sin tener que usar otros medios de transporte. No era nuestro caso en absoluto: no nos interesaban los freeshops, ni las compras, ni los casinos. Decidimos llegar a Rivera porque habíamos decidido atravesar Uruguay de abajo hacia arriba, recorriendo la Ruta Nacional 5, pueblo a pueblo. Nos llamaba la atención también esa posibilidad de cruzar otra frontera internacional y dar nuestro primer paso sobre Brasil en auto. La unión de Rivera con Santana Do Livramento, esa facilidad de estar de un lado y del otro, y conocer ambas ciudades, es lo que nos llevó hasta este lugar.

A esto debo sumarle que durante todo el viaje, desde Mercedes, pasando por Trinidad, Durazno, Tacuarembó y otros pueblos, habíamos comentado con varias personas nuestra intención de llegar a Rivera. Y en todos los casos, sólo recibimos advertencias del tipo: “tengan cuidado con la cámara”, “hay muchos robos”, “la frontera es peligrosa, matan gente y la tiran del otro lado”, “del lado de Brasil vienen a robar y es muy peligroso”, “cuidado con el nene, los autos te atropellan”, “hay que mirar para todos lados porque te siguen y te roban”, “ustedes son argentinos, allá les roban mucho, tienen que cuidarse en la ruta”. Comentarios tan deprimentes y desoladores como estos, que de ninguna manera fueron mal intencionados desde luego, nos pintaron un paisaje poco alentador. Por momentos pensamos en no ir, de hecho, y terminar nuestro viaje en Tacuarembó. Por suerte, la razón pudo más y pensamos: toda la gente que nos había dicho esto, era gente que vivía en ciudades pequeñas y pueblos tranquilos. Cualquier ciudad medianamente grande les parecía un peligro. A ver: nosotros somos de Buenos Aires, qué podíamos encontrar en Rivera en cuanto a inseguridad, que no hayamos pasado ya en Argentina. Claramente estábamos más que preparados para esto. El objetivo era llegar a Rivera y todos estos malos comentarios terminaron por darnos más ganas aún de conocer ese lugar. ¡No podía ser tan malo!

Luego de manejar casi 100 km desde Minas de Corrales, llegamos finalmente a Rivera. Y claro, como era de suponerse, no había narcotraficantes matando gente y escapando hacia la frontera. No había gente de mal aspecto al asecho, tratando de robarle a algún argentino recién llegado. Lo único que había era un lugar lindo y agradable que invitaba por sí solo a quedarse y conocerlo.

Al entrar a la ciudad, por un momento nos perdimos y estuvimos de lado brasileño, hasta que finalmente llegamos a la Plaza Internacional, y estábamos frente a esas dos banderas que habíamos visto tantas veces por Internet. ¡Qué bueno! Ahora la foto de las banderas la sacábamos nosotros mismos. Estábamos en Rivera.

rivera uruguay santa do livramento

Era un domingo por la tarde y había mucho movimiento en la plaza. Luego de las siete de la tarde, el clima se alegró mucho más aún. Las calles estaban repletas de personas caminando en familia, entre amigos, y desde luego, muchos tomando mate. La calle Sarandí, principal de la ciudad, se llenó de autos y había música y alegría. En ese momento nos acordábamos una y otra vez de las tantas personas que hablaron tan mal de este lugar. La realidad era muy distinta. Lo que más se sentía de esta ciudad era el ambiente familiar, tal vez por ser domingo, tal vez porque siempre es así.

Sobre la plaza ubicada en Artigas y Sarandí, que estaba repleta de gente, había muchos niños jugando sobre una linda fuente de agua iluminada que llamaba la atención de todos ellos. Nuestro bebé Victorio no fue la excepción, y quedó largo rato admirando las luces que cambiaban de color una y otra vez. Las familias tomaban mate sin más preocupaciones, había algunos puestos de churros y tortas fritas (que por cierto, estaban riquísimas) y el ambiente era tranquilo y acogedor.

Las voces en español se intercalaban sin parar con el portugués. Y es que los brasileños se cruzan del lado de Rivera y todos caminan como en su propia tierra. Rivera y Santana Do Livramento no pueden verse sino como un todo. El portuñol, infaltable, desde ya.

Todos los malos presagios que nos habían augurado sobre esta hermosa ciudad quedaron en el olvido. Ese domingo la ciudad parecía no querer dormirse y la noche terminó muy pero muy tarde.

Al día siguiente, el clima no quiso acompañarnos. Comenzaba a nublarse y hacía frío. Eso no era motivo para no salir, así que emprendimos el recorrido. Durante esa mañana de lunes pudimos ver la ciudad en movimiento, los negocios, la gente en su rutina diaria y el ritmo de vida habitual de Rivera.

Estas son algunas fotos de nuestro recorrido:

rivera uruguay santa do livramento

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Desde ya que estas fotos son apenas una pequeña muestra de lo que es Rivera. Mi cámara no puede mostrar lo que se vive y lo que se siente. Mucho menos puede reflejar a la gente con la que conversamos y de las cuales aprendimos mucho sobre la ciudad. El gran movimiento de Rivera se concentra en la calle Sarandí durante la mañana y luego después de la siesta. Para los argentinos que viven en Buenos Aires, el centro comercial se parece mucho a la calle Pueyrredón, del barrio de Once, con locales, ferias y puestos callejeros, como vemos en esta foto:

rivera uruguay santa do livramento

Conociendo Santana Do Livramento


A la tarde, la lluvia se desató y hubo que rebuscárselas para seguir caminando. Con paraguas en mano y con el carrito del nene cubierto con un piloto, nos fuimos a conocer un poco el lado brasileño. ¡A quien puede no gustarle caminar bajo la lluvia!

Santana Do Livramento es una ciudad de calles adoquinadas y marcadamente empinadas. Tiene también toda una calle comercial que es la continuación de la calle Sarandí del lado uruguayo. En el centro, tiene unas viejas construcciones junto a la plaza principal que no pueden dejar de ver. “Santana” es una ciudad relativamente grande y hay varios lugares para conocer. Los brasileños, no te dicen una sola palabra en español, por lo que hay que hacerse entender en portugués sí o sí.

Santana es el lugar que elegimos para quedarnos, dado que era más conveniente el costo de alojamiento que del lado Uruguayo. Y porque además teníamos un vista excelente de la Plaza Internacional. Para recorrer ambas ciudades permanecimos unos cuantos días y pudimos no solo conocerlas sino vivirlas con toda intensidad.

Tuvimos dos días de lluvias constantes, pero eso no fue impedimento alguno para recorrer todo lo que pudimos. Luego, cuando el sol llegó, vino también el calor y parecía que estábamos en verano de repente. Sinceramente, Rivera nos sorprendió y no teníamos ganas de dejarla. ¡Y pensar que estuvimos a punto de no venir! ¡Cuánto nos hubiéramos perdido de este magnífico lugar! De ahora en más, cuando veamos las fotos de “las banderas” en Internet, ya sabremos de qué se trata Rivera. Un lugar hermoso al que deseamos volver y donde hemos pasado unos días maravillosos con gente que se lleva todo nuestro aprecio.

A quienes lean esta publicación por primera vez, les cuento que somos una familia viajera argentina (quien escribe, a la cabeza) que hemos “cruzado el charco” para recorrer en auto esta bella patria hermana, viajando por el interior profundo del país, visitando pueblos y ciudades a lo largo y ancho de todo el Uruguay. Rivera era el final de este segundo viaje por el país atravesándolo desde Fray Bentos, pueblo a pueblo. ¡Misión cumplida!

Espero les haya gustado el relato. Y si les gusta viajar en auto tanto a como a nosotros, sepan que en Uruguay encontrarán un país con muy buena gente, siempre amables, siempre cordiales, siempre educados y dispuestos a ayudarlos. Un país con gente que sabe respetar y cuidar al turista y al viajero. No necesitan dólares ni grandes gastos, hay que saber rebuscárselas y todo es posible. Uruguay es un país amigable donde jamás se sentirán solos, por más lejos que hayan llegado.

Que nada los detenga en su viaje. La única opinión válida que podrán tener de un lugar, será su propia visión al conocerlo. Este ha sido nuestro segundo gran recorrido por Uruguay. Argentina nos espera y hay muchos kilómetros que manejar. ¡Hasta el próximo viaje!

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